Estoy tan cansada
de la gente que nos llama soñadores
por todo lo que hicimos bien.
Tenemos tantos problemas: las emisiones,
y la tala,
o ambas cosas,
o comer las partes de animales que no necesitamos,
mientras se llenan los periódicos con las caras no tapadas
*Anónimo son siempre los mismos.
El río está hecho de deshechos,
el desierto ya no es el Sáhara:
está en nuestras venas.
Hay una brisa en nuestra garganta
que desaparece lento.
Y la ciencia ya no puede más con nuestro desastre.
Un día soñar con lo que está bien va a ser tan humillante
que ya no nos van a llamar soñadores,
van a buscar nuevas formas de torturarnos.
Cerrar nuestros ojos va a ser tan ilegal,
que no vamos a poder ir a ningún lugar,
ni siquiera con los ojos cerrados.
Nos vamos a ver como una especie de Cristo,
separándose de la astillada cruz:
seremos su premio.
Y nuestros sueños nos van a atravesar las manos
como clavos de oro,
pero la sangre no va a caer esta vez desde esa corona de espinas.
Algo más va a caer.
Algo invisible se derramará.
Pero quién quedará en pie
para sentirlo…
Para leerlos:
http://aullidolit.com/gaby-sambuccetti-poemas-soga/
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