El mundo literario que necesito para el 2025

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 El mundo literario que necesito para el 2025

“Todos pueden cavar un pozo en un cementerio,
pero no todos pueden ser un sepulturero”.
Margaret Atwood.

Podría decir muchas cosas del 2024 que se está yendo, podría hablar de la guerra, de la sociedad, de mi vida personal… Pero voy a delimitarme a la literatura y al mundo literario, como suele pasarme. Es que hace tiempo tengo esta idea en la cabeza de que ser escritor es más que escribir. Por eso el epígrafe de Margaret Atwood en esta entrada de mi blog, “cavar un pozo no es ser sepulturero”. Escribir no es ser escritor.

Ser escritor es más que producir, es más que hacer networking, es más que ser académico. Como dijo Cortázar en una entrevista en televisión, “Hay que hacer cosas nuevas. Sino no vale la pena ser un escritor.” Para escribir, incluso, hay que aventurarse y comprometer el prestigio y el orgullo, una y otra vez, para romper con lo establecido al experimentar. Al hacerlo, hay exposición, resistencia y vulnerabilidad. Citando un fragmento de The Waves de Virginia Woolf, “Los velos se cayeron entre nosotros. He sido admitida en el calor y la privacidad de otra alma”. Este movimiento es importante para poder alcanzar nuevos núcleos, para pensar en términos de desarticulación y reconstrucción.

Mi participación como jurado en del premio Valle Inclán. Invitada por La Sociedad de Autores [Society of Authors] en Londres, Reino Unido.

En este 2024 he sido testigo de distintos movimientos literarios, eventos, concursos. He compartido mis poemas, he sido jurado, me leyeron y he leído. Colaboré en proyectos, estuve en lugares prestigiosos y en lugares no prestigiosos. Tuve que hacer algunas modificaciones en mi vida para seguir teniendo un pie en esta senda literaria que me mantiene viva, que mantiene con mis pulsos cantando y andando. Y hace más de una década que así voy, que soy testigo del mundo literario y de los escritores.

Recibiendo mi título en la Universidad de Oxford, 2024.

Sin embargo, esta es la primera vez que siento una necesidad imperiosa de volcarme a mi universo individual y soltarle la mano al mundo exterior. Tuve que retirarme de muchos círculos, tuve que dejar de colaborar con algunas personas, tuve que volver a mi centro para encontrar cierta protección psicológica, espiritual. Inicié una búsqueda por fuera de ese mundo, con muchas personas ajenas a ese mundo que me ayudaron a reencontrarme, para volver a ese mundo del que formo parte. Porque no quiero abandonarlo, no quiero dejar eso que es mi profesión, si es que la escritura puede llamarse profesión. Supongo que cuando uno escribe toda su vida, se estaría tratando de eso. Aunque admito que la escritura muchas veces es un bálsamo, un oasis, un motivo para un cómo.

Antología bilingue publicada por el Ojo de la Cultura editorial. Editada y compilada por Enrique Zattara Hernández. Traducida por Isabel del Río. Londres, Reino Unido. 2023-2024.

Si bien los escritores son autores, los textos no son los escritores. Por eso Borges en su cuento “Borges y yo” escribe: “Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán […]” Hasta en las autobiografías hay elementos subjetivos y/o ficticios. En el caso de otras disciplinas, esta diferenciación parece más obvia, pero en la literatura la línea que separa el autor de la obra está mucho más confusa para los lectores.

¡Soy Nadie! ¿Y tú, quién eres?
¿Nadie, también?
¡Somos dos, entonces!
¡Calla!, podrían descubrirnos.
¡Qué tedioso ser Alguien!
¡Cuánto impudor, cual una rana,
repetir tu nombre todo el día
ante una charca admirativa!

"I'm Nobody! Who are you?" Emily Dickinson

María Emma Barbería. Mi mentora y primera editora. Mi familia y amiga. Sigue siendo la número 1. Buenos Aires, 2024.

Y a veces, me gusta escribir sobre el mundo de las personas que componen ese mundo literario. Porque ese mundo tiene una relación directa con el mundo literario, con los textos que leemos, con las ideas que vamos a tener en el futuro. Y hoy, lamentablemente, me preocupa ese mundo biográfico. Me preocupa que finalmente el pensamiento crítico y la sensibilidad literaria estén siendo dejadas de lado por distintos intereses personales o de ciertos sectores. El mundo educativo y académico que es mi segundo amor, también parece estar sufriendo daños irreparables. Nos estamos olvidando de que nuestro paso por el mundo es limitado. Y en esa limitación podemos hacer una de estas dos cosas: construir o destruir.

Rosa que recibí en el Hay Festival, Gales, luego de leer mis poemas durante el 2024. Gracias Colin, John, Oscar. Gracias a Rebecca Ladbury que fue una divina total!!

Fui testigo de cómo muchos escritores utilizan la palabra para manipular y destruir. En la mayoría de los casos, se manipula para obtener algo o se destruye para posicionarse en algún lugar que luego se lleva con un orgullo desdeñable. Si esto les parece mucho, créanme que las cosas que he visto son “mucho”. Y no todo vale en este juego. Hay oscuridades que realmente deberían desaparecer de una vez y para siempre. Pero no es mi trabajo barrer esas suciedades, prefiero dar un ejemplo diferente, de que para escribir y para crear, no hace falta dejar un halo de escombros detrás nuestro. Podría dar muchos ejemplos de esto que estoy diciendo, pero enfocarme en esas corrupciones solo me trajo problemas en mi vida, problemas que quiero dejar atrás porque no son mi responsabilidad, ni mi problema.  A veces veo las cosas que hacen los seres humanos, y me quedo paralizada o lloro. Desde que tengo uso de razón pienso en cómo los humanos pueden tirarles bombas a nenitos, dejar a familias enteras en la calle para morirse de hambre, matar, arruinar recursos colectivos… Hacer extorsiones, plagios, robos, indiferencia, negligencia…La lista es eterna y todos la conocemos. No hacen falta utilizar metáforas difíciles para entender esto.

La hermosa banda Akola Tambo poniendole música a mis poemas en la British Library, Londres, 2024.

Sin embargo, hoy cualquier persona que lucha puede estar en riesgo. Hoy es todo silencio. La división entre destruir y crear se volvió una nube negra que se esconde detrás de la división entre un individualismo y una banalidad extrema, versus quedarse en los escombros de los depresivos que están viendo lo que pasa y cada vez están más solos, más desconectados y sin ninguna voz que los represente. Este año murió uno de los últimos poetas famosos que tenía algo que decir. No voy a nombrarlo, pero voy a decir que me dejó una enseñanza que voy a llevar conmigo y voy a repetirle a mis alumnos o a quienes continúen tejiendo esta bufanda literaria: escribimos para los lectores.

Compartiendo mi experiencia en La Ninfa Eco con estudiantes de la Universidad de Oxford, invitada por el increíble proyecto que amo, El Oxford Writers’ House.

No importa nuestra networking, nuestra posición económica, no importa que tan corruptos seamos. Ser escritor no es escribir, ni es ser el texto, tampoco es producir. Podemos ser escritores en distintos soportes, sin ni siquiera ser admitidos por ninguna editorial. Podemos ser escritores sin haber ganado ningún premio. Entre paréntesis, los premios siempre fueron un tema controversial y político. Se sabe, para dar un ejemplo, que Borges, Chekhov, Conrad, Greene, Ibsen, Joyce, Kafka, Lawrence, Nabokov, Orwell, Proust y Tolstoy no recibieron premios Nobel, pero eso no determinó el valor de sus obras. A esto se suma que muchos escritores exitosos fueron también rechazados infinidad de veces en otros ámbitos, por editoriales, academias y críticos literarios. Entre ellos se encuentran Stephen King, George Orwell, Sylvia Plath y Marcel Proust. El reconocimiento, por otro lado, puede variar a lo largo del paso del tiempo. Muchos libros que fueron festejados, terminaron en el cajón del olvido posteriormente y viceversa. Y podría decir que, tarde o temprano, todos vamos a ser olvidados.

Jeremy Corbyn escuchando mis poemas en La British Library, 2024.

El proceso de lectura y escritura es muy complejo, y las obras publicadas no le pertenecen al escritor una vez publicadas, como tampoco el escritor depende del juicio de los lectores para hacer su obra. Pero hay algo que es un hecho innegable: no importa casi nada, pero hay un requisito esencial para ser escritor; hay que tener algo que expresar de alguna manera u otra. Sin esto, nada de lo descrito anteriormente va a tener algún peso alguna vez. Los escritores pueden seguir viviendo sin ser vistos, sin ser seguidos en redes sociales, sin premios, sin dinero, sin amigos, sin casa. Toda la historia literaria demuestra que lo que estoy diciendo es cierto. Pero ningún escritor puede sobrevivir sin la palabra.

Mis nuevos amigos colombianos, escritores y críticos literarios que conocí reciéntemente, pero que ya admiro y quiero. Hay Festival, 2024. Guardiola-Rivera, Juan Toledo, Erna Von Der Walde. También otros miembros de Writers’ Mosaic.

El 2024 me trajo algunos pocos amigos escritores que me demostraron que escriben porque todavía creen en la palabra. Me trajo personas que me invitaron a participar de muchos eventos y proyectos sabiendo que no tenía nada para darles a cambio en un año en que me focalicé en el mundo laboral, personal y espiritual. Sin embargo, en cierto abandono y desolación de ese sector, me encontré con un mundo pequeño mundo de personas que todavía creen en mí y en mi palabra. Que todavía tienen algo que decir, algo por lo que luchar. Me encontré con personas a las que les brindé oportunidades que ya no les brindo, que me escribieron y siguieron a mi lado, aun sabiendo que me alejé unos pasos para reencontrarme y seguir adelante.

Cenando con RR Martin, el autor de Games of Thrones. 2024. Oxford.

Hay escritores que te hacen sentir pequeño porque son incorruptibles, porque son más grandes que el mundo. Personas que siguen resistiendo y apoyando la locura de creer en un mundo mejor. Y hace unos años decidí enfocarme en ellas. Dejar atrás a quienes quieren seguir en un mundo transaccional en que las personas se vuelven un cuerpo invisible delante de los tesoros ilusorios que están viendo o se vuelven un obstáculo que derribar por celos o por circunstancias mentales. Y esto no se restringe al mundo literario. En distintas áreas y disciplinas la gente está buscando soltar y encontrar paz. Y aunque no parezca, todavía seguimos cargando con estragos que nos dejó la pandemia.

Con mi amiga, la escritora, académica y directora, April, fuente eterna de inspiración y de momentos compartidos. 2024.

En este 2025 nos invito a volver a creer en algo más grande que la desolación, el silencio y la desaparición. Nos invito a volver a creer en la palabra y en la empatía como algo que derriba al individualismo que está tapando un mundo en que nuestros hijos y hermanos están muriendo, tanto física como psicológica e ideológicamente. Y aunque no vamos a cambiar el mundo en un año, ni en dos, ni en tres… al menos podemos reducir el malestar dejando de ver fantasmas de enemigos en todos los espacios a los que vamos. A pesar de haber tenido una infinidad de malas experiencias en esta vida literaria, también tuve la posibilidad de compartir esta temporalidad, o como me gusta llamarla, “contemporalidad”, con escritores y colegas más grandes que todas las miserias del mundo. Quisiera que ellos lleven el timón de este barco literario en este 2025. También quisiera que los lectores tomen más responsabilidad sobre los libros que compran, los sectores que apoyan. Que dejemos de seguir ciegamente a cualquier personaje que vende manzanas podridas hechas en un campo de atropellos. Y así como en la escuela se está enseñando a diferencias entre bibliografías confiables y no confiables, también hay que empezar a educar en diferenciación entre tipos de escritores en un mundo literario liderado por el marketing, los medios, la economía y las redes sociales.   

Compartiendo mis poemas en la calle, en Buenos Aires. Octubre 2024. Zapallo Cosmo. Con Romina Freschi, Romina Funes, Mónica Rosemblum, Paula Jimenez Espana, Yirama Castano, Yanina Audisio, Camila Laguna y “Fuerza de Marea”.

Les deseo una muy feliz navidad a los escritores que me recuerdan todo lo bueno que podemos ser y dar en un mundo difícil en el que muchos necesitamos un refugio en la palabra. Espero poder ser refugio para quienes lo necesiten, y espero poder volver a las casas de esos escritores y editores maravillosos que sostienen la construcción y el cuestionamiento de la percepción de un mundo, literalmente, fantástico.

2 responses to “ El mundo literario que necesito para el 2025”

  1. Una reflexión profunda y valiente que reivindica la escritura como acto ético, humano y sensible. Nos recuerda que ser escritor no es figurar ni producir, sino sostener la palabra con responsabilidad, empatía y verdad, aun en medio del silencio y la desolación.

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    1. Gaby Sambuccetti Avatar
      Gaby Sambuccetti

      Muchas gracias por tus valiosas observaciones Martín

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